jueves, 18 de diciembre de 2008

El Senado reconoce el derecho a cambiar de sexo y de nombre


Si usted, estimado lector, nació con genitales masculinos pero siente y se comporta como una fémina, pronto terminarán sus desdichas: el Senado sancionó la ley que proclama el derecho a la identidad de género y habilita el cambio de nombre y sexo registral.
JULIO GUILLOT
Cámara Alta. La oposición lanzó toda clase de trabas hacia las leyes aprobadas

Con la férrea oposición de blancos y colorados, el oficialismo dio sanción al polémico proyecto de ley impulsado por Susana, Margarita, Mónica, Couriel, Bentancor y Michelini, y que ahora deberá ser tratado por la Cámara Baja.
En resumen, el texto es el resultado de un proceso de trabajo e intercambio con las organizaciones de lucha contra la discriminación, y se sustenta en el respeto a la diversidad sexual, así como en el reconocimiento de la identidad de género como componente esencial de la personalidad. En fin, no voy a aburrir a las y los lectoras y lectores con la descripción de una realidad que todos conocen, pero les transcribo el artículo 1º de la ley, que resume el espíritu que animó a sus redactores: "Toda persona tiene derecho al libre desarrollo de su personalidad conforme a su propia identidad de género, con independencia de cuál sea su sexo biológico, genético, anatómico, morfológico, hormonal, de asignación u otro. Este derecho incluye el de ser identificado de forma que se reconozca plenamente la identidad de género propia y la consonancia entre esta identidad y el nombre y el sexo señalados en los documentos identificatorios de la persona, sean las actas del Registro Civil, los documentos de identidad, electorales, de viaje u otros".
Después de la prolija exposición de Margarita Percovich, las voces blancas y coloradas conformaron un coro bien afiatado que entonó diatribas de toda índole contra la ley. Allí aparecieron Amaro y Long cuestionando aspectos puntuales de la norma, como los problemas que se pueden suscitar con el uso de baños públicos o vestuarios. Heber se puso filosófico ­metafísico, casi­ preguntándose (sin hallar respuesta a su tribulación) si al cambiar de sexo estamos realmente ante un individuo perteneciente al otro sexo o si se trata de un tercer sexo.
Pero el que se llevó las palmas fue Gallinal. Sorprendiendo a todos, el correntoso representante de UNA no vaciló en calificar la ley de "una aberración, la negación de la condición humana". A continuación, se preguntó con ironía cuántas veces se podía cambiar de sexo, ya que nada impide que un hombre se convierta en mujer y, al cabo de un tiempo, vuelva a convertirse en hombre; también se preguntó qué pasaría si en un matrimonio normalmente constituido uno de los cónyuges decide cambiar de sexo.
A esta altura, intervino Gargano para hacer notar que la ley posibilita el cambio pero no obliga a nadie, y que las lesbianas podrán seguir siendo mujeres y los pederastas, hombres (si así lo desean).
Moreira, impetuoso como siempre, centró su argumentación en aspectos jurídicos. Según el coloniense, esta ley modifica sustancialmente el Código Civil en asuntos como la patria potestad, el matrimonio civil, la minoridad. Se refería a que la ley habilita que los transexuales contraigan enlace, con lo cual se estaría habilitando el matrimonio entre homosexuales, violando así disposiciones constitucionales sobre la naturaleza de la familia.
Susana Dalmás lo interrumpió para hacerle notar el yerro en que incurría pues se trata de transexuales, es decir personas que cambian su sexo de origen por el otro, de manera que un matrimonio entre un varón y una mujer devenida tal después de haber nacido varón, no es un matrimonio homosexual sino heterosexual. "Es un colectivo diferente del que conforman gays y lesbianas", explicó Susana.
Da Rosa, siempre con espíritu constructivo, mocionó para que el tema pasara a la Comisión de Constitución, Legislación y Códigos de manera de analizar los efectos jurídicos que desvelan a sus correligionarios, pero su propuesta naufragó ante la negativa del oficialismo. Finalmente, se puso a votación con el resultado de 17 en 26. Cid celebró el hecho afirmando que la salud es un equilibrio entre lo biológico, lo psicológico y lo social. La votación en particular arrojó resultados dispares pues algunos artículos fueron acompañados por Antía, por Amaro, o por da Rosa.
Los ocupantes de las barras observaron un estricto silencio pero no ocultaron su satisfacción por el resultado de la votación.

LIBERTAD DE PRENSA
Este proyecto había empezado a tratarse en la sesión del martes 2 pero había vuelto a Comisión para pulir pequeños aspectos. En la sesión de ayer quedó finalmente aprobado el texto que introduce modificaciones a la Ley de Prensa de noviembre de 1989, y sustituye los artículos 138, 173 y 336 del Código Penal, referidos al atentado a la vida, libertad u honor de los jefes de Estado extranjeros, al desacato por ofensa, a la difamación e injurias.
En rasgos generales, se puede afirmar que la nueva norma ­que ahora deberá ser analizada por Diputados­ recoge las demandas de los periodistas de adecuar las normas en materia de libertad de prensa ya que se mantenían algunos resabios autoritarios.
Entre otros aspectos, cabría señalar que se establece el derecho del periodista acusado a probar la verdad de los hechos y la verosimilitud de las calidades atribuidas al ofendido. En el caso de los ataques a jefes de Estado extranjeros, se suprime el atentado al honor. Y finalmente, se deroga parte de un decreto que establecía castigo de prisión para el que no guarde el debido respeto a la bandera, al escudo o al himno nacional. El Cuarteto de Nos podrá grabar un nuevo disco...

"LOS PIONES VAN A LIGAR"
Así es, caros lectores: ya no estarán "pior que los güeyes", como decía Julián García en sus "Milongas de un gaucho pobre". El Senado aprobó, con algunas modificaciones, el proyecto de ley sancionado por Diputados, que regula la duración de la jornada laboral y el régimen de descansos para los trabajadores del sector rural.
Después del pormenorizado informe de Víctor Vaillant, el quincista Carlos Ramela ­suplente de Isaac Alfie­ manifestó su disconformidad con las modificaciones introducidas en la Comisión del Senado, al entender que dichas modificaciones eran producto de una postura demasiado estricta y le habían dado una excesiva rigidez.
Pero Walter Campanella ­supliendo a Julio Lara­ fue más lejos. Aseveró que con esta ley se les aumenta el horario a los peones, que es impracticable e incontrolable, y que revela un absoluto desconocimiento de la realidad de nuestro agro. Reinaldo Gargano, por su parte, no vaciló en catalogar la ley como un "paso histórico", y Jorge Saravia (que algo sabe del asunto) expresó con vehemencia su profunda satisfacción por la aprobación de una norma por la que se venía luchando desde comienzos del siglo pasado; incluso recordó que en 1957 don Daniel Fernández Crespo había propuesto la ley de ocho horas para los trabajadores paperos y remolacheros. Señaló la minuciosidad de la norma que contempla rubro por rubro y terminó asegurando que se trata de un "gran proyecto" por el que él había luchado como productor y como esquilador. A continuación, el "Ñato" quiso dejar una extraña constancia.
"Quiero dejar constancia de que las barras están desiertas en momentos que el Senado se apresta a sancionar una norma tan trascendente como ésta", afirmó con su vozarrón el líder capelista, para concluir dedicando su voto favorable "a todos los que sufrieron en este país, a los muertos, torturados, desaparecidos por luchar por una ley como ésta". 22 senadores en 25 presentes alzaron su mano. Lo hicieron los frentistas y Amaro, Heber, da Rosa, Abreu y Penadés.

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