martes, 7 de abril de 2009

Un "break" entre las lesbianas más famosas


Lindsay Lohan y Samantha Ronson decidieron hacer una pausa en su relación. Lohan indicó que ella y Ronson, de 31 años, se tomaron un "break", o pausa breve, para que ella se pudiera enfocar en sí misma.Lohan, de 22 años, hizo estos comentarios al noticiero E! News el lunes tras un fin de semana turbulento en el que le prohibieron a la estrella pop entrar a una fiesta familiar de Ronson, que anunció que eran novias en septiembre.Las dos han desatado rumores de peleas y rompimientos por meses y en varias ocasiones les han tomado fotografías peleando.


El semanario católico Alba arremete contra Telecinco por “homosexualizar la vida”


La publicación lamenta que el programa Supervivientes tenga presentador y concursante gays!

El semanario católico Alba, aficionado a emprender cruzadas contra lo que consideran el lobby gay, ha abierto fuego contra Telecinco por considerar que la cadena privada “homosexualiza la vida” con programas como Supervivientes, presentado por un destacado miembro de esta comunidad, Jesús Vázquez. No contentos con la participación de Vázquez, un verdadero icono mediático, el canal ha llevado al espacio televisivo a un concursante también homosexual, “un ex triunfito llamado Iván”, quien ha osado “tortolear” con su marido por teléfono. “Y la mayoría de la audiencia, que asombrosamente no es gay ni lesbiana, aguantando el chaparrón”, lamenta la publicación.
“Que para Telecinco pocas cosas hay que vendan más en tele que los homosexuales no es nada nuevo. Por eso no sorprende que en la nueva entrega de Supervivientes no falte, además del presentador ‘casado’ con su marido, Jesús Vázquez, el superviviente homosexual, un ex triunfito llamado Iván”, apunta el semanario en un artículo sin firmar publicado en la sección de Opinión.“Aguantando el chaparrón”“Estaba Iván triste, y le pusieron al teléfono a su novio, ‘marido’ según el concursante. Que si ¡cuánto te quiero nene!, que si ¡me acuerdo mucho de ti!... Total, dos hombres tortoleando, moderados por el presentador –gay declarado- y la mayoría de la audiencia, que asombrosamente no es gay ni lesbiana, aguantando el chaparrón”, prosigue Alba.De tolerantes, nada“Parece que son cuotas obligadas de diversidad sexual”, señala el semanario. “Pero hete aquí que, cuando esa diversidad refleja las distintas opciones religiosas, entonces la pluralidad y el respeto desaparecen de Telecinco, porque de progres y tolerantes que son, no pueden ni oír hablar de nada que se acerque al catolicismo”, lamenta. Cristianizar no, homosexualizar sí“Así, cuando Pipi Estrada, comentarista y ex superviviente, osó decir que Cuca García de Vinuesa iba a ‘cristianizar la isla’ (porque resulta que va y reza), ahí estaba Jesús Vázquez para reprender a Pipi. ‘Oye Pipi, que estamos en el siglo XXI, ¿qué es eso de cristianizar la isla’. Cristianizar no, pero homosexualizar, sí”, concluye el texto. Cruzada anti-gayTelecinco es, sin embargo, el último peldaño de la cruzada de Alba contra la comunidad homosexual. Antes que esta cadena y Jesús Vázquez, el mismo presidente estadounidense Barack Obama había padecido la ira católica por “sus conexiones con el lobby gay” . Todo lo contrario que el juez homófono Fernando Ferrín Calamita, condenado por retrasar maliciosamente la adopción de una pareja de lesbianas, a quien la publicación considera un mártir de “de la inquisición gay” y, como tal, un héroe. -->
“Que para Telecinco pocas cosas hay que vendan más en tele que los homosexuales no es nada nuevo. Por eso no sorprende que en la nueva entrega de Supervivientes no falte, además del presentador ‘casado’ con su marido, Jesús Vázquez, el superviviente homosexual, un ex triunfito llamado Iván”, apunta el semanario en un artículo sin firmar publicado en la sección de Opinión.“Aguantando el chaparrón”“Estaba Iván triste, y le pusieron al teléfono a su novio, ‘marido’ según el concursante. Que si ¡cuánto te quiero nene!, que si ¡me acuerdo mucho de ti!... Total, dos hombres tortoleando, moderados por el presentador –gay declarado- y la mayoría de la audiencia, que asombrosamente no es gay ni lesbiana, aguantando el chaparrón”, prosigue Alba.De tolerantes, nada“Parece que son cuotas obligadas de diversidad sexual”, señala el semanario. “Pero hete aquí que, cuando esa diversidad refleja las distintas opciones religiosas, entonces la pluralidad y el respeto desaparecen de Telecinco, porque de progres y tolerantes que son, no pueden ni oír hablar de nada que se acerque al catolicismo”, lamenta. Cristianizar no, homosexualizar sí“Así, cuando Pipi Estrada, comentarista y ex superviviente, osó decir que Cuca García de Vinuesa iba a ‘cristianizar la isla’ (porque resulta que va y reza), ahí estaba Jesús Vázquez para reprender a Pipi. ‘Oye Pipi, que estamos en el siglo XXI, ¿qué es eso de cristianizar la isla’. Cristianizar no, pero homosexualizar, sí”, concluye el texto. Cruzada anti-gayTelecinco es, sin embargo, el último peldaño de la cruzada de Alba contra la comunidad homosexual. Antes que esta cadena y Jesús Vázquez, el mismo presidente estadounidense
Barack Obama había padecido la ira católica por “sus conexiones con el lobby gay” . Todo lo contrario que el juez homófono Fernando Ferrín Calamita, condenado por retrasar maliciosamente la adopción de una pareja de lesbianas, a quien la publicación considera un mártir de “de la inquisición gay” y, como tal, un héroe.


Vermont se convierte en el cuarto estado de EE.UU con matrimonio gay


Los legisladores anularon el veto del gobernador Jim Douglas, que había considerado “innecesaria” la ley de matrimonio homosexual.

El estado norteamericano de Vermont (nordeste) se ha convertido en el cuarto de su país en aprobar los matrimonios entre personas del mismo sexo, y en el primero en hacerlo por la vía parlamentaria.El caso de Vermont tuvo la particularidad de enfrentar al Parlamento con el gobernador James Douglas, quién usó su poder de veto para anular la decisión de los legisladores. Douglas había argumentado que la ya existente ley de unión civil era suficiente para garantizar los derechos de gays y lesbianas.Sin embargo, ayer el Parlamento local revirtió el veto de Douglas y convirtió a Vermont en el cuarto estado en reconocer los matrimonios homosexuales, tras Massachusetts, Connecticut y Iowa, que también definió el tema en esta misma semana. En estos tres estados, sin embargo, el matrimonio gay se aprobó por la vía judicial. El veto fue anulado por una votación de una mayoría de más de dos tercios en ambas cámaras, de 23 votos a favor y 5 en contra en el Senado y 100 a favor y 49 en contra en la Cámara de Representantes estatal.


lunes, 6 de abril de 2009

“Llegaron las feministas”


En Mé­xi­co DF, del 23 al 27 de mar­zo, las mu­je­res de Amé­ri­ca La­ti­na y el Ca­ri­be nos di­mos ci­ta en el XI En­cuen­tro Fe­mi­nis­ta. Inau­gu­ran­do la pri­ma­ve­ra del 2009, la ciu­dad de Mé­xi­co re­ci­bió a 1.600 fe­mi­nis­tas de to­do el con­ti­nen­te. El pri­mer En­cuen­tro fue en 1981 cuan­do Co­lom­bia se vis­tió de an­fi­trio­na, de allí los en­cuen­tros se su­ce­die­ron ca­da dos años. Lue­go de Bo­go­tá, con su es­fuer­zo por de­fi­nir qué “es eso del fe­mi­nis­mo”, vi­no Pe­rú (1983). En Li­ma, se iden­ti­fi­có al Pa­triar­ca­do co­mo eje de los de­ba­tes y dis­cu­sio­nes. A tra­vés de di­ver­sos ta­lle­res se ex­plo­ró su ar­ti­cu­la­ción con ins­ti­tu­cio­nes so­cia­les y ám­bi­tos de la vi­da de las mu­je­res. Se in­da­gó so­bre el vín­cu­lo en­tre pa­triar­ca­do e Igle­sia, Es­ta­do, fa­mi­lia y se­xua­li­dad.
A prin­ci­pios de agos­to de 1985, Bra­sil, Ber­tio­ga fue la pró­xi­ma en abrir sus puer­tas al fe­mi­nis­mo. Por pri­me­ra vez en un En­cuen­tro se hi­zo alu­sión a los fe­mi­nis­mos, en plu­ral, bus­can­do re­co­no­cer las dis­tin­tas pos­tu­ras y ma­ti­ces va­rio­pin­tos del fe­mi­nis­mo. Vio­len­cia, ra­cis­mo, vi­da co­ti­dia­na, pros­ti­tu­ción, les­bia­nis­mo, re­la­cio­nes en­tre mu­je­res, nues­tros cuer­pos, fue­ron los te­mas que ani­ma­ron los ta­lle­res. In­te­grar el vín­cu­lo en­tre la lu­cha an­ti-im­pe­ria­lis­ta y la fe­mi­nis­ta, que­dó co­mo de­sa­fío del even­to.
La se­de del si­guien­te En­cuen­tro se­ría Mé­xi­co. A fi­nes de 1987, Tax­co, en lo que fue un ras­go muy par­ti­cu­lar de los en­cuen­tros, re­ci­bió la pre­sen­cia no só­lo de fe­mi­nis­tas, si­no de mu­je­res del lla­ma­do mo­vi­mien­to am­plio. Es­to pro­vo­có in­quie­tu­des del ti­po, ¿el mo­vi­mien­to de mu­je­res po­pu­la­res po­día lla­mar­se fe­mi­nis­ta, cuá­les son las con­tra­dic­cio­nes en­tre am­bos mo­vi­mien­tos? ¿Quién tie­ne la au­to­ri­dad pa­ra de­cir si las otras son fe­mi­nis­tas? ¿Có­mo cru­zar el fe­mi­nis­mo con la lu­cha rei­vin­di­ca­ti­va de la cla­se? So­bre la prác­ti­ca po­lí­ti­ca fe­mi­nis­ta se cues­tio­na­ron al­gu­nos mi­tos: “a las fe­mi­nis­tas no nos in­te­re­sa el po­der, ha­ce­mos po­lí­ti­ca de otra ma­ne­ra, to­das las fe­mi­nis­tas so­mos igua­les, exis­te una uni­dad na­tu­ral por el so­lo he­cho de ser mu­je­res, el con­sen­so es de­mo­cra­cia”.
Al ini­ciar la úl­ti­ma dé­ca­da del mi­le­nio, en San Ber­nar­do, Ar­gen­ti­na, dos mil qui­nien­tas mu­je­res se en­con­tra­ron. En la ma­yo­ría de las na­cio­nes del con­ti­nen­te las dic­ta­du­ras ha­bían que­da­do atrás, pe­ro las lla­ma­das po­lí­ti­cas de ajus­te es­truc­tu­ral ha­bían de­ja­do sus hue­llas de em­po­bre­ci­mien­to y mar­gi­na­ción. En es­te cli­ma tu­vo lu­gar el “fe­mi­nis­mo de los 90: de­sa­fíos y res­pues­tas”. La di­ver­si­dad del mo­vi­mien­to, la de­mo­cra­cia in­ter­na, las re­la­cio­nes con otros ac­to­res, mar­ca­ron los de­ba­tes. Se de­cla­ró el 28 de sep­tiem­bre co­mo el Día del de­re­cho al abor­to de las mu­je­res de Amé­ri­ca La­ti­na y el Ca­ri­be.
Pa­ra las sal­va­do­re­ñas, la or­ga­ni­za­ción del VI En­cuen­tro Fe­mi­nis­ta en Cos­ta del Sol, 1993, sig­ni­fi­có un gran re­to. En­fren­tar la cam­pa­ña de des­pres­ti­gio que aler­ta­ba so­bre un even­to de les­bia­nas que pon­dría en pe­li­gro la mo­ral del pue­blo sal­va­do­re­ño y el po­ten­cial apo­yo a una or­ga­ni­za­ción gue­rri­lle­ra de iz­quier­da, en cam­pa­ña elec­to­ral. La IV Con­fe­ren­cia In­ter­na­cio­nal de la Mu­jer, or­ga­ni­za­da por la ONU en 1995 en Bei­jing, tra­jo de­sa­cuer­dos y dis­pu­tas den­tro del mo­vi­mien­to. Se con­si­de­ró que los li­nea­mien­tos de es­te even­to res­pon­dían a la im­po­si­ción de go­bier­nos y agen­cias in­ter­na­cio­na­les. En Chi­le, pri­mer en­cuen­tro en el Co­no Sur, se de­can­ta­ron aque­llas ten­sio­nes. Fue es­ce­na­rio de un mo­vi­mien­to fe­mi­nis­ta po­la­ri­za­do en­tre las de­no­mi­na­das au­tó­no­mas (por su no vín­cu­lo con agen­cias de fi­nan­cia­mien­to y sus agen­das) y las ins­ti­tu­cio­na­li­za­das per­te­ne­cien­tes a ONGs. Coin­ci­dien­do con el oca­so del mi­le­nio, el en­cuen­tro en Re­pú­bli­ca Do­mi­ni­ca­na se es­tre­nó con “fe­mi­nis­mos plu­ra­les”. Se su­bra­ya­ron las múl­ti­ples aris­tas del fe­mi­nis­mo, se re­cla­ma­ron acuer­dos y alian­zas mí­ni­mas y ho­ri­zon­ta­li­dad en las re­la­cio­nes. Las au­tó­no­mas re­cla­ma­ron del fe­mi­nis­mo su ca­rác­ter crí­ti­co, trans­gre­sor y sub­ver­si­vo.
Pla­ya Tam­bor, Cos­ta Ri­ca, 2002, pu­so el acen­to en la “re­sis­ten­cia ac­ti­va fren­te a la glo­ba­li­za­ción neo­li­be­ral”. Dis­cu­tir las im­pli­ca­cio­nes de la glo­ba­li­za­ción, el ca­pi­ta­lis­mo y el pa­triar­ca­do en la vi­da y el cuer­po de las mu­je­res. “Fe­mi­nis­mo y de­mo­cra­cia” mar­ca­ron la tó­ni­ca de los de­ba­tes en Bra­sil, Sie­rra Ne­gra, 2005. Fe­mi­ni­ci­dio, abu­so se­xual, vio­la­ción, fe­mi­ni­za­ción de la po­bre­za, ra­cis­mo, se­xis­mo, xe­no­fo­bia, les­bo­fo­bia, con­trol del cuer­po de las mu­je­res, dé­fi­cits en la par­ti­ci­pa­ción po­lí­ti­ca de las mu­je­res, sir­vie­ron pa­ra de­sa­fiar el con­te­ni­do de las de­mo­cra­cias.
Fi­nal­men­te, los fun­da­men­ta­lis­mos de dis­tin­to ti­po (re­li­gio­so, eco­nó­mi­co, po­lí­ti­co, cul­tu­ral) sin­te­ti­za­ron los de­ba­tes en Mé­xi­co DF, don­de las bo­li­via­nas es­tu­vi­mos pre­sen­tes. Se de­nun­cia­ron los mo­de­los úni­cos de pen­sa­mien­to, las gue­rras y los au­to­ri­ta­ris­mos, la re­pre­sión de los cuer­pos y li­ber­ta­des de las mu­je­res. Se de­man­da­ron de­re­chos se­xua­les y re­pro­duc­ti­vos, la des­pe­na­li­za­ción del abor­to, la lai­ci­di­dad de los es­ta­do­s,el fin de la re­pre­sión a di­ver­sas ex­pre­sio­nes de la di­ver­si­dad se­xual y de gé­ne­ro (gays, les­bia­nas, tran­se­xua­les, trans­gé­ne­ros, bi­se­xua­les, en­tre otras.). Con es­ta agen­da las fe­mi­nis­tas in­gre­sa­mos al si­glo XXI.

Retrasan la deportación de una lesbiana a la que se iba a separar de su familia en EE. UU.


California – (Dos Manzanas)La deportación de Shirley Tan, la lesbiana que iba a ser hoy viernes separada de su pareja y de sus hijos en Estados Unidos y expulsada a Filipinas, su país de origen, al no reconocerse jurídicamente su relación, ha sido retrasada momentáneamente tras la repercusión mediática alcanzada por la noticia y la intermediación de dos senadoras del estado de California.Tan se casó en 2004 en San Francisco con su pareja estadounidense, junto a otras 3.700 parejas más, durante los meses en los cuales el Ayuntamiento de San Francisco emitió licencias de matrimonio para parejas del mismo sexo. Este casamiento fue posteriormente anulado por la Corte Suprema de California, pero aunque hubiera estado en vigor el riesgo de expulsión seguiría existiendo, al estar vigente el DOMA (Defense of Marriage Act) que impide a la administración federal el reconocimiento de los matrimonios del mismo sexo en lo que a su ámbito competencial se refiere.Por el momento, Tan ha obtenido una prórroga de dos semanas. Como ya contamos el miércoles, se está a la espera de que se apruebe una nueva ley, la “Uniting American Families Act”, que inició su tramitación en el Congreso el mes pasado, y que al menos permitiría a los ciudadanos gays y lesbianas estadounidenses avalar a sus parejas estables para que pudieran obtener el permiso de residencia. Por el momento no está claro que el retraso de la deportación sea suficiente para que Tan alcance a ver esa ley aprobada.


Las guerras de Gertrude y Alice


Un libro de la prestigiosa reportera Janet Malcolm concluye que Stein y Toklas, judíasy lesbianas, eludieron su destino en la Francia ocupada por sus lazos colaboracionistas!

Una buena pregunta suele ser la línea más recta hacia la respuesta adecuada. "¿Cómo pudieron sobrevivir dos viejas lesbianas judías en la Francia ocupada en la II Guerra Mundial?" es una buena pregunta. A partir de ella, la periodista Janet Malcolm (Praga, 1934) investigó a la escritora experimental Gertrude Stein y a su pareja y secretaria personal durante décadas, Alice B. Toklas. La respuesta, publicada en tres artículos de New Yorker, se recoge ahora en el libro Dos vidas (Lumen).

Cuando la guerra estalló en 1939, Stein y Toklas, acaso la pareja más pintoresca de las letras estadounidenses, ya habían sido despojadas de su piso en la parisiense calle Fleurus, uno de los escenarios clásicos de la "generación perdida", término acuñado por Stein para referirse a sus amigos literatos, buscavidas y expatriados. Vivían entonces apaciblemente entre frecuentes visitas de Picasso, Hemingway o Man Ray en Culoz, rincón del sur de Francia bajo el yugo nazi desde 1940.
Entre esos amigos, con los que a menudo ofició de mecenas, figuraba Bernard Faÿ. Traductor de Stein al francés, fue nombrado ese mismo año -en sustitución de un judío- director de la Biblioteca Nacional. En uno de sus habituales encuentros con el mariscal Pétain, habló en Vichy en favor de "Gertrude, de su genio, del peligro que corría", según recogió en sus memorias, escritas en 1966. Veinte años después de ser condenado por crímenes de guerra, y a los 15 de que Toklas le ayudase a fugarse de un hospital penitenciario con dinero obtenido de la venta de algunas de las obras de arte heredadas de Stein. "El mariscal escribió una carta al subprefecto de Belley en la que [...]", continuaba Faÿ, "daba instrucciones para que se ocupara de que no les faltara calefacción y solicitaba para ellas raciones dobles de carne y mantequilla".
"Muchos lectores se indignaron al publicarse [en 2007] el libro en EE UU", explicaba Malcolm esta semana en su refinado apartamento de Manhattan. Con vistas al Gramercy, el único jardín privado que sobrevive en la ciudad, la influyente reportera -célebre por la disección que de su oficio realizó en el clásico El periodista y el asesino y por sus investigaciones sobre Chéjov, Freud o Sylvia Plath- se preguntaba: "¿Quién sabe lo que cualquiera de nosotros habría hecho en esa situación? Yo no puedo culparles. Sólo eran supervivientes. Y nada prueba que fueran conscientes de los vínculos de Faÿ hasta terminada la guerra".
Stein, muerta a los 72 años en 1946, casi dos después de la liberación de París, no vivió mucho en el remordimiento. Toklas, en cambio, la sobreviviría dos décadas. "Sólo puedo calificarlo de maravilloso, y les dije vais a dormir en camas en las que hace seis semanas dormían los oficiales alemanes, maravilloso, válgame Dios, absolutamente maravilloso", escribe Stein con particular sintaxis sobre la llegada de los "americanos" a Culoz en Guerras que he visto, recuento de sus experiencias bélicas.
El lector asiste asombrado a la asimilación que Stein hace de los horrores de la contienda según ésta avanza. Al principio aconseja a unos jóvenes a punto de ser deportados a Alemania "que aprendan su idioma y conozcan mejor su literatura, que se sientan como turistas en lugar de como prisioneros". Una peregrina idea que el inconfundible estilo metafórico de Malcolm compara a "silbar en la oscuridad para ahuyentar los miedos". Y luego teme la escalada de violencia en el pueblo ante el cariz desfavorable que la guerra toma para los alemanes.
Tanto las ventajas de la amistad con Faÿ como la mera condición de judías de la pareja queda fuera de la abundante producción memorística de Stein, a quien se pinta en Dos vidas como una reaccionaria simpatizante de Franco. Así que "el olor de una buena historia" tuvo que llegar a Malcolm gracias al Libro de recetas de Alice B. Toklas. No un volumen de cocina al uso y mucho menos una obra de Toklas (Stein, en otro de sus humorismos, tituló su más accesible y exitosa novela Autobiografía de Alice B. Toklas). "El New Yorker me pidió", recuerda Malcolm, "una contribución para el especial de gastronomía. Desempolvé el recetario, que había leído de joven, y descubrí el capítulo sobre la comida en la II Guerra Mundial. A diferencia del resto, estaba limpio, no usado. Y no abundaban precisamente los platos". Aquella ausencia desató su maquinaria periodística, suma de tiempo y financiación holgados "para entrar en el fondo de los asuntos" e, irremediablemente, tocar sus temas favoritos: la dificultad de aprehender la verdad, la traición que conlleva el trabajo periodístico y la comprensión de la vanidad y otras debilidades humanas. Todo, en su estilo sobrio e incisivo, aunque literario, y con esos personajes fascinantes y aterradores que son los biógrafos y académicos que rodean a los sujetos de sus análisis.
Dos vidas añade a la lista de inolvidables secundarios de Malcolm a Leon Katz, legendario entre los estudiosos de Stein, que tuvo un acceso inigualable a la viuda Toklas en los cincuenta y que aún trabaja, medio siglo después, en concluir un libro sobre el resultado de aquellos encuentros. También a Edward Burns y Ulla Dydo, autores de un artículo sobre la correspondencia del autor Thornton Wilder en el que se insinuaban las conexiones colaboracionistas de Stein.
Malcolm navega de su mano por la vida personal de la pareja. El asco que sentía Leo Stein ante la obra de su hermana, la "pasión" que gobernaba la vida sexual de ambas ("Gertrude era la que proporcionaba los orgasmos", aclaró la reportera en la entrevista) o los papeles de cada cual; la extrovertida Stein y la abnegada Alice, encargada de limpiar, cocinar y mecanografiar los textos.
También son diseccionados los logros literarios de Stein, a menudo reducidos a la celebre tautología. "Una rosa es una rosa es una rosa", resumen y cruz de una pertinaz innovadora de la prosa inglesa. En su investigación, la periodista también coronó el Everest del canon Stein: Ser norteamericanos, tocho de 900 páginas parco en vocabulario y prolijo en experimentación que Malcolm "cortó" en seis partes con un cuchillo para completar su lectura.
"Esta vez no sentía que tuviese que decantarme", explicó la reportera al recordar su célebre toma de partido por Ted Hughes, en el caso contra el escarnio del poeta tras el suicidio de su despechada esposa, Sylvia Plath, que recogió en La mujer en silencio (Gedisa). Tampoco los problemas legales han surgido en Dos vidas como en otras ocasiones. Malcolm conoció el calvario de los tribunales en EE UU tras la publicación de En los archivos de Freud, cuando fue denunciada por Jeffrey Masson, uno de los personajes, por "inventar varias citas". Malcolm salió de aquélla ("Él mentía") y mantiene su modo de trabajo, así como la elección de sus temas. Dispares, pero reconocidos por una legión de seguidores como "típicamente malcolmianos". Y sí, el caso Stein reúne todos los ingredientes. Para convencerse acaso sólo haya que atender a las últimas palabras atribuidas a Gertrude en el lecho de muerte: "Si no hay pregunta, tampoco hay respuesta".


El Colegio Nacional de Buenos Aires se anima a salir del placard


En el colegio soy lo que soy, en casa todavía no. Francisco, Priscila y otros dos alumnos que integran la movida aún no revelaron ante sus padres su identidad sexual. Por eso pidieron no dar la cara para esta nota.

Por primera vez en una escuela argentina alumnos gays y trans se organizan en una comisión de diversidad con el respaldo de la rectora!

Él tiene 17 años y es transgénero. En casa lo llaman con nombre de mujer, pero en la escuela se presenta como varón. Tardó en saber qué significaba ser transgénero, pero ahora quiere iniciar los tratamientos con hormonas. Sabe que ni bien cumpla los 18, papá y mamá no podrán impedirlo.Ella tiene 18 y es lesbiana. Lo sabe desde chica, pero nunca lo habló con sus padres, una pareja de inmigrantes coreanos muy cristiana y conservadora. “Jamás lo aceptarían, sería una tragedia para ellos”, dice.En 2008, ambos decidieron dar un paso inédito en la historia del Colegio Nacional de Buenos Aires, uno de los más tradicionales de la Argentina: crearon una “comisión de diversidad” en el centro de estudiantes. Es la primera experiencia de este tipo en el país. La rectora, Virginia González Gass, los respalda y ya son varios los alumnos gays y lesbianas que se acercaron para participar.Él quiere que cuando pasan lista lo llamen Francisco. Ella quiere que cuando hablen de educación sexual se hable de todas las sexualidades y de todas las familias posibles. Ambos contaron a Crítica de la Argentina cómo es ser gay, lesbiana o transexual en una escuela secundaria porteña de comienzos del siglo XXI.FRANCISCO. “Un día les dije a mis viejos: ‘soy lesbiana’. Ellos me dijeron que no podía ser ‘eso’, que lo hacía para llamar la atención, y no se habló más. –¿Y cómo pasaste de “soy lesbiana” a “soy Francisco”?–De chico, me creía que era mujer, pero después no podía dormir pensando que iba a tener que usar pollera. Ya en esa época no era muy femenino. A los 14, empecé a buscar respuestas. Encontré páginas de internet sobre personas trans, que hablaban de la sensación de haber nacido en el cuerpo equivocado. Yo no me sentía así: a esa edad, el cuerpo no me importaba mucho. Hoy pienso que no nací en un cuerpo “equivocado”; nací como todo chico trans, que después tiene que construir su cuerpo. Pero en ese momento no lo entendía: tenía que ser una cosa o la otra, y como me gustó alguna chica pensé: “Debo de ser lesbiana”. Fue un primer momento de libertad. Pero después me fui masculinizando cada vez más. –¿Cómo reaccionaban los otros?–También empezaban a verme como un chico. En el colegio entraba al baño de mujeres y me decían que me había equivocado de baño. Me masculinicé tanto que la gente me miraba en el subte tratando de descubrir qué era. Fui identificándome cada vez más, hasta que me di cuenta de que era un chico trans.–¿Cómo manejaste ese cambio socialmente?–Mis compañeros me llaman con un sobrenombre neutro, pero los más amigos me dicen Francisco. Saben que si usan mi nombre legal los voy a mirar con cara de orto, así que llegamos a ese acuerdo. Mi familia no sabe nada, salvo un primo muy buena onda, y mis viejos usan mi nombre legal. Es feo, porque es como tener tres vidas diferentes: soy una chica heterosexual para algunas personas, una chica lesbiana para otras y un chico trans para los que me conocen bien. Estaría bueno tener una sola vida, la que yo quiero. Supongo que se va a ir dando. PRISCILA. “Mis viejos son coreanos y no leen diarios en español, así que no van a enterarse de esta nota”, dice, y se ríe.–¿Y cómo lo tomarían si supieran?–Ellos son súper tradicionales y cristianos, mi vieja reza todos los días, son como sacados del siglo XVII. Si supieran que soy lesbiana, llamarían a todos los pastores para exorcizarme o tratarían de obligarme a que me case con un tipo. Que sea lesbiana no está en sus planes.–¿Y cuáles son tus planes?–No contarles nunca. Es triste que no lleguen a conocerme, pero tengo amigas coreanas que se lo dijeron a sus padres y terminó todo mal. Yo quiero vivir libremente mi vida, aunque sea alejada de ellos. Ser feliz y que ellos también sean felices.–¿Cómo fue la salida del placard con tus compañeros del secundario?–Medio forzada, porque un chico encontró un cuaderno donde yo anotaba cosas personales, lo leyó con otros y empezó a correrse la bola de que yo era lesbiana. Después terminó todo bien, quizá porque hay muchos chicos gays en el grupo y eso influyó a todos. De hecho, la exploración está muy aceptada y muchos chicos ya “probaron” con ambos sexos.–¿Qué creés que piensan los chicos de tu edad sobre la homosexualidad?–En mi grupo, el tema está ya muy naturalizado. Con el matrimonio gay están todos de acuerdo, pero algunos dicen que no aceptan la adopción. Es por falta de información. Deberían explicarme a mí por qué piensan que yo no podría ser una buena mamá.La militancia. “Al principio, la idea era crear una comisión LGBT, pero la bautizamos Comisión de Diversidad porque nos pareció mejor ampliarla y trabajar con todas las diversidades”, dice Priscila. “Pero, hasta ahora, todas las actividades fueron de diversidad sexual”, aclara Francisco.Priscila había llegado a 5º año y lamentaba haberse sentido sola en su proceso de descubrimiento; decidió que había que hacer algo. Conversó con Francisco y convocaron a otros amigos gays y lesbianas. Más alumnos, lentamente, empiezan a acercarse. Francisco recorrió los cursos para convocar al Festival de Arte Queer que organizaron con la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans y a la presentación, planificada junto con el Área de Jóvenes de la CHA, de una guía para salir del armario. “Con los profesores no hubo problemas, y González Gass (la rectora) fue muy abierta”, cuentan. La primera actividad fue la proyección de la película La jaula de las locas (la remake con Robin Williams) y se presentaron en el foro de internet de la escuela.“Cuando pasé por las divisiones, algunos chicos se reían, pero seguro habría otros que se sentían identificados. A veces no sabía con qué nombre presentarme ante los que no me conocían. Andar explicándole mi identidad de género a todo el mundo es un bajón”, dice Francisco.Priscila quiere seguir participando como ex alumna y promover que lo mismo que ellos hicieron se haga en otras escuelas: “La educación sexual es muy importante, para acabar con la ignorancia y los prejuicios. Hay personas que ni saben lo que es una persona trans”.Francisco está comenzando el último año del secundario y, para después, duda entre sociología o antropología. Priscila ya egresó y quiere estudiar cine o fotografía, y también ingeniería ambiental. Ambos quieren seguir adelante con este espacio inédito que abrieron con más dudas que certezas. “Estoy orgullosa de lo que logramos”, dice Priscila. “Fue sólo el comienzo”, agrega Francisco.OPINIÓNJuvenilia del siglo XXINicolás Arata (Docente e investigador del CONICET / APPEAL-UBA)Una de las memorias escolares más prístinas que posee nuestro acervo literario es, sin lugar a dudas, Juvenilia. En sus páginas, Cané evoca una serie de estudiantinas que caracterizaron la vida cotidiana de los muchachos internos del Colegio Nacional hacia fines del siglo XIX. En sus páginas, la masculinidad se veía exultada en la hidalguía de Amadeo Jacques trenzado en apoteóticos combates con Corrales, un alumno poco predispuesto; en las batallas periódicas que enfrentaban a estudiantes porteños y provincianos; en los apodos que, con tanto ingenio como desprecio, los jóvenes porteños lanzaban contra los del interior. ¿Por qué habríamos de suponer que Juvenilia sería la excepción en un país proclive a imaginarse bajo el signo de antagonismos irreconciliables?Sin embargo, las paredes que albergaron aquellas antinomias parecen estar haciendo lugar a lo múltiple. No se debe simplificar. Nadie ignora que los discursos sobre la diversidad no están exentos de conflictos y, mucho menos, que la relación con el otro se va a constituir en una sola dimensión. Una política de la hospitalidad hacia las diferentes formas de experimentar desde/por/en el cuerpo debe cuidar a los jóvenes de las hostilidades que se manifiestan a través de representaciones rancias y condenas morales que aún hoy persisten en hablar de “desviaciones”. Frente a estos cambios, resulta inevitable preguntarse: ¿en quién recaerá el trabajo de escribir la Juvenilia de este siglo? ¿Será uno de estos jóvenes? Y, acaso, lo más importante: ¿qué memorias del Colegio Nacional nos dejarán como legado?